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SER ALGUIEN

Alguien me dijo:

"Tienes que ser alguien en la vida"

Y yo pregunté...

"Si es por eso, ¿entonces quien diablos fui antes de hoy?"

Esa persona me dijo que habían prioridades.

¿Prioridades? ¿Cuales serían esas prioridades?

Pues, muy simple. Es lo que supuestamente la sociedad hace, hoy en día.

Una linda familia. Un trabajo que agrade y que sea rentable. Una casa que proteja de los ires y venires del tiempo. Y un buen cepillo de dientes para que no se te caríen los dientes.

¡Si, genial! Pero... ¿por qué uno debería hacer todo eso?

Y esa persona, me dijo:

"Porque así tú lograrás FELICIDAD"

Y que curioso, fíjate. En realidad esa persona si tenía razón, porque si entendí que había un orden de prioridades. Así que pude comprenderlo, salvo por un pequeño detalle:

Esas cosas no me darían felicidad, sino satisfacción.

"Cualquier persona que se precie de inteligente entiende que "satisfacción" y "felicidad", no es lo mismo"

"¿A qué te refieres, especificamente?". Preguntó ella intrigada.

Y le mencioné que si aceptaba, desde luego, su propuesta. Porque era evidente que yo también necesitaba de satisfacción para ser alguien en la vida y que, en gran medida, también ambiciaba esas cosas que aparentemente decía no compartir.

Pero... si su cabecita le diera un poquito más allá de lo que él cotidianamente razonaba, entendiera...

YO FUI, SOY Y SERE... ¡¡¡YO!!!

Es decir, que yo esté bien y me sienta bien... Es consecuencia de todo lo anterior.

Y, de ser así, lo puedo decir de esta forma.

Yo no quiero nada de eso, si no es consecuencia de mi propio binestar interior. Yo solo quiero tener, de momento, aquello que mi inteligencia sea capaz de controlar.

No quiero una casa inmensamente grande... que pueda recordarme el día de mañana lo solo que estoy.

No quiero tener una persona que dice amarme mucho... solo cuando ve su propio reflejo en sus ojos.

Le tuve que decir la verdad, aunque ésta me dejara aparentemente en ridículo; el ridículo de lo humano.

Tuve que admitir que me daba miedo, sinceramente, darle cuerda a mi capacidad y llegar más lejos de lo que debo llegar.

En realidad, no quiero simplificar mi vida a tal nivel que me vuelva un dependiente de esa facilidad.

Y pensar que cuando era vendedor, a los ojos de los demás, el dinero que llegaba a mis manos era aparentemente abudante, pero la ganancia no muy cuantiosa.

Así, pues, lo que ganaba se lo daba a mi madre y el resto me servía para comerciar otra vez. Porque sacando cuentas, entre los viajes, las rebajas a mis clientes habituales, la comida que consumía y las pilas para mi radio que le daba la música que a muchos le gustaba. Bueno... el saldo incluso a veces era negativo.

Y, entonces, esa persona me dijo:

"¿Te das cuenta, verdad? Eres un despilfarrador. Si quieres ganar en la vida tienes que ahorrar y no hacer tantas rebajas. Tienes que ajustarte a tu bolsillo de manera que siempre tengas ganancias"

"¿De que serviría eso, siendo que estaría contrariando mi forma de vender. Mi forma. La única manera, mi forma única de vender?"

Todo eso, los beneficios, aquello que esa persona llamaba satisfacción, siendo sinceros... Si, también lo deseaba. No hay vendedor que no le guste el dinero...

Pero, recordando, mis desdichas, las sumas cuantiosas de dinero que acumulé... me hacían mas miserable.

El dilema, al menos para mi, no era tener más cosas... O lograr esas cosas.

Era... muy en el fondo... tener una lucha, día a día.

Si consigo aquello, luego me proponía conseguir lo otro.

Y las cosas... Bah... Eran meros adornos de una continua lucha.

Gané conocimiento.

Gané experiencia.

Gané vivencias.

Y sobre todo... descubrí que me gustaba compartirlas.

Hoy en día... Lo admito, estoy ni siquiera a la mitad de donde yo podría estar.

Gerente, quizás. Sicologo, tal vez. Empresario, en una de esas.

No sé...

Quizás, dentro de alguna medida, estos argumentos tapen en algo mi falta de iniciativa y mi aparente felicidad esté carcomida por el conformismo.

Puede que yo mismo me esté trazando el camino hoy en día sin siquiera haberlo caminado antes. Y consecuencia de mis propias convicciones sea lo que quiera ser.

Si es por eso, no me veo en ningún puesto importante. Y aunque lo he deseado alguna vez, no es mi norte.

Me veo... llevando mi vida.

Siendo dueño de mi mismo.

... Y tal vez seguir siendolo, pero compartiendolo con otra persona.

Admito que lo que me ofrecen no es malo, pero tú sabes... soy de los que necesitan buenas razones para actuar... O si no, no.

Si todos quieren ganar cosas, adelante. Dentro de alguna medida, es su elección.

Yo me dedico a ganar vida.

Apostemos, entonces.

Quien, dentro de esta carrera llamada vida, puede seguir sonriendo...

Pero aún más dificil...

Es poder ofrecerle una sonrisa... incluso a la muerte...

Porque esa, creo, es la prueba de que todo lo dicho antes, era verdad...

Entonces recién podré decir:

"Si, yo era alguien"

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