SOY EL QUE SOY
Me encanta la mezclilla, mas no uso cotelé. Porque me gusta sentirme cómodo
a pesar de no lucir a la moda, camino por la calle sin preocupaciones ni pasaportes,
con mis jeans viejos, algo maltrechos, visito los pasajes más inhóspitos
de mi ciudad.
Yo soy quien anda por la vida observando mi entorno sin lentes negros que oculten
el brillo de mis ojos. Me gusta que me vean en el brillo de mis pupilas, que
me reflejen sus intenciones de frente, tal cual nacimos.
Me encanta tomar de la botella, hacer tintinear los cristales de un buen vino
al calor del fuego en una helada de invierno, refugiado de los deleites de un
distinguido restorán, porque la calle me ha enseñado a distinguir
a mis amigos cuando no niegan tomar de esa misma botella.
Porque me encanta lo sencillo, porque me gusta fumarme un cigarrito observando
el paisaje clásico de mis añoranzas. Me gusta ver el humo diluido
en el aire de una mañana que comienza o de una tarde en penumbras. Yo
soy el mismo que no se niega de los pequeños placeres de la vida, esos
que te distinguen por el simple trato.
El mismo que no lleva reloj dependiendo de un tiempo que aún no llega,
de vivir corriendo al ritmo del frenesí de otra jornada laboral. Aún
me considero libre de ataduras impuestas por mis propias convicciones. El mismo
que tiene su propio afán día a día, mas no preocupado,
sino pendiente del tiempo que es presente, recogiendo lo mejor del pasado y
vislumbrando el futuro como algo concreto.
Yo soy quien prefiere destacar su cuerpo como algo bello, único, especial
sin chulerías que adornen mi piel. No dependo de disfraces y me muestro
tal cual soy y espero que destaquen la belleza de mi sinceridad. Yo soy quien
puede sentirse orgulloso de lo que es, sin poseer mas o menos pertenencias,
de quien puede sentirse orgulloso de ser quien por como es, así de simple.
Quien no usa marcas, ni adornos, ni sellos que me distingan. La calidad de
quien ostenta su propia manera de ser, extraña por cierto, pero quien
sabe que en todo lo extraño hay algo de valor.
Soy el niño criado en una casita chiquitita, y por lo mismo muy unida.
Porque entiendo que la base de mi felicidad radica no en cuanto tenga, sino
en que valor le doy a lo que tengo.
El mismo que detesta las corbatas, los ternos, lo formal... porque me encierran,
me aprisionan, me clasifican como estándar. El mismo que ve más
allá de como visten, sino en como andan; no en lo que llevan puesto,
sino en como lo hacen lucir.
Soy el que piensa que un cartonero no debe ser menos que un profesor. Porque
una profesión no dice cuan persona eres.
A propósito, soy el mismo que distingue la diferencia entre personas
y gente. Porque sabe la relación que guarda el ocupar un todo y echar
a todos dentro de un mismo saco, al que reconoce que hay ciertas diferencias
que te hacen diferente necesariamente.
Yo soy quien puede defender a los que tienen voz, pero que gracias a su singularidad
n o han podido darse a entender entre los más “cultos” de
esta gran orbe, porque sigo defendiendo con estilo lo que soy, de donde vengo
y a donde voy.
Me siento orgulloso de haber nacido en donde crecí, porque todo lo que
tengo no lo cambio por nada... porque de seguro, no lo habría escrito.
Mucho menos pensado... A lo mejor.
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